Que el arte nos penetre

Divorciada y con dos hijas  me comencé a pelear hasta con el espejo. De un segundo a otro, todo se descompuso, como si me hubiera estacionado bajo una nube negra que no hacía más que castigarme. Olvidé mi celular en la casa de Tanga, se me perdió el boleto de estacionamiento y me querían cobrar doscientos pesos, además, tenía que llegar a una cita con el dentista en veinte minutos, todo se estaba complicando cuando de pronto, vi a Kenia Gascón apurada caminando con su perro Chetto.

—¡Qué gusto! —nos saludamos contentas y me olvidé en ese momento de mis desmadres. De chicas, fuimos vecinas puerta a puerta. Crecimos juntas. Nos contabamos nuestros primeros fajes y les escribíamos canciones a los niños que nos gustaban. Desde que empezó su carrera de actriz dejamos de coincidir, pero como nuestras madres se llevan todavía, sabemos una de la otra.

—¿Cómo has estado? —me preguntó después de un fuerte abrazo al tiempo que sacó de su bolsa un libro rojo con dos mujeres con espalda desnuda en la portada. El cielo empezó a despejarse.

—Gramática Erótica —leí en voz alta— por fin... la novela de la que tantas veces me hablaste. ¡Qué gusto! Felicidades.

—Ha sido todo un viaje editarlo; me divertí, lloré. Salté obstáculos y aquí, mira, ya está. Hoy, jueves 8 en Donceles 66, en el centro, justo hoy lo presento de manera teatral. No sé, pero tenaz, si soy. El protagonista va a ser Leonardo Mackey, va a tocar Javier Platas y Miguelángel Monges lo va a presentar. Búscame en face book: “Actriz Kenia Gascón”, para que estemos en contacto. Le pedí que me lo dedicara mientras de su teléfono me llamé al celular, quería que Tanga me lo deje en su casa por si iba a salir.

—¡Qué bueno que me llamas! —Me dijo Tanga—, acaban de llamar a cancelar tu cita con el dentista; su mujer está dando a luz; habló su secretaria.

—suspiré feliz, se me quitó un peso de encima— voy a estar en la casa, pasa por tu teléfono a la hora que quieras.

Las cosas empezaban a arreglarse. Kenia con ilusión me tendió el libro firmado se despidió con un “te espero” y la vi partir apurada, con ese ritmo alegre que la distingue.

Ya con paciencia me dispuse a buscar el boleto de estacionamiento y lo encontré dentro del coche. Salí sin pagar los doscientos pesos. En cada alto me ponía a leer ansiosa pedacitos de la novela de Kenia; desde la primera página me cautivó, puede ser tan cruda cuando habla de sexo, cuando mezcla el deseo con la violencia, cuando nos retrata a todos en sus líneas.

Llegué a mi casa y me quedé en el garaje terminando de leer el primer capítulo y me encontré al esposo de Natalia. No me acordaba de su nombre, pero sí de su mirada; mi corazón comenzó a latir de prisa. Se acercó a saludarme y me puso tan nerviosa que en un minuto le conté de Kenia, le mostré el libro y hasta lo invité a la presentación.

—“Grámatica Erótica”, me encanta el título, estamos en el mismo canal —dijo mostrándome él un tríptico de la obra: “La confusión de las lenguas”.

—Está en el Granero. De jueves a domingo, hasta el seis de diciembre. Me la recomendó Cordelia, una chava de Munich enamorada de México que hace maravillas en el mundo del teatro… ¿sabes?, tengo que aprovechar los tres meses que me quedo en la ciudad para no perderme de nada.

—¿De qué trata?

—La obra habla de las relaciones de pareja. Viñetas cómicas que se van sembrando en una trama policiaca. Es de Andrew Bovell, un autor australiano que hace referencia a la torre de Babel. Cada personaje está en la confusión. Ya sabrás, puro desencuentro. Dirige Silvia Ortega ¿Si me acompañas te acompaño?, hoy vamos a lo de Kenia Gascón y el sábado después de ver el partido, te invito al teatro.

Así como me daba pena preguntarle su nombre, así se me antojaba el plan. Se dio cuenta que lo miré confundida.

—Tenemos que envolver la realidad en el arte, sino, perdemos lo mejor que la vida ofrece. Nos tenemos que alimentar de teatro, comernos los libros, absorber la música e impregnarnos de la esencia mexicana expresada en el arte.

Levanté la vista para toparme con sus ojos y volví a desear, como el primer día que lo conocí, que me gustara menos… pero no, por desgracia cada instante me gustaba más.

Di por hecho que iríamos con Natalia pero me dijo que ella no estaba en México. Le dije, un poco confundida, que habría que llegar temprano porque empezaba a las ocho y él aseguró, que a juzgar por el libro, va a estar atascado. Quedamos de salir a las siete. Me encantó la idea de ir juntos y la verdad, de que Natalia estuviera fuera de la ciudad.

Cuando llegué a mi casa encontré un correo de Mauricio ListReyes invitándome a la presentación de “Hablo por mi diferencia”. Un libro que acaba de publicar y que trata de la identidad gay. Decía algo así: “Chulanga de mi corazón: LA PRESENTACION DEL LIBRO, SERÁ EL VIERNES 9 DE OCTUBRE A LAS 7 DE LA NOCHE, EN LA LIBRERÍA VOCES EN TINTA, EN LA CALLE DE NIZA 23-A. ENTRE REFORMA Y HAMBURGO. VAA SER UN PLACER TNERTE AHÍ A TI Y A TUS INVITADOS.

UN BESO

M”.

“Ahí nos vemos. Muchos besos” —le contesté encantada de tener otro pretexto para llenar el fin de semana de cultura, perderme por la ciudad con el nuevo vecino y dejar que el arte nos penetre a los dos por todos los poros de la piel.