Nora Emilia / 15 - Ene - 09
LA PRÓXIMA SEMANA EN CASA POE
Divorciada y con dos hijas, casi a la media noche, me metí en un delicioso camisón y con un té verde en la mano comencé a borrar de mi buzón los correos RE-enviados, esos que llegan como saludos repentinos y que abres de vez en cuando, si tienes tiempo y si tu computadora no empieza a trabarse. Odio las cadenas que te maldicen si no los mandas en los próximos cinco minutos por lo menos a diez amigos, así fui borrando casi todos sin siquiera abrirlos.
Entre los nombres apareció el del escritor de grandes manos que conocí en Coyoacán hace unos dos años… era un RE-envio titulado: RE: Invita: El Cadáver exquisito.
Lo abrí intrigada:
C A S A P O E
Café Arte Lletras
Tiene el honor de invitar a usted a la semana de actividades
con motivo del bicentenario
del natalicio de
Edgar Allan Poe.
Del lunes 19 al sábado 24 de enero de 2009
A partir de las 18 horas
&
Zacatecas 142 A (Entre Tonalá y Jalapa)
Muy Noble y Leal Corazón de la Roma
Una nota del escritor de grandes manos explicaba que el lugar es pequeño y por lo tanto había cupo limitado. Que le avise a cuál de las representaciones quiero asistir y que los películas no tienen madre. Después, me recomendó que el miercoles no me pierda la presentación de la antología INFIDELIDADES.CON de editorial Terracota. Dijo que tenía ganas de verme, de sentirme en sus brazos, de hacerme otra vez suya y de llevarme muy lejos y mucho más allá del cielo.
Abrí el programa: conferencias, espectáculos, proyecciones. Vino de honor, mesas redondas, firmas de autores y el correo electrónico: inf_cadaverexquisito@yahoo.com
Busqué en internet todo sobre Edgar Allan Poe. Encontré esta frase: “El miedo en mis relatos no proviene de la antigua Alemania, como suponen algunos, sino de las profundidades de mi propio corazón”. En otro párrafo lo llamaban el inspirador de los escritores malditos. Me llamó la atención saber que Cortázar había traducido casi todos sus cuentos. Después encontré esto: “El miedo, primera de las emociones humanas, es por el que nuestros ancestros fueron capaces de reconocer la amenaza, el dolor y la posibilidad de desaparecer del planeta. Con el paso del tiempo ha sido posible aprender a curarnos del mismo, e incluso a disfrutarlo. Dicha emoción es una forma de purificar la sensibilidad que en el escenario nos hace sentir la vida en su mayor intensidad y que, finalmente, es una manera de trascenderla. Así se expresó Vicente Quirarte al comienzo de la presentación oficial de Cadáver Exquisito. Sociedad de Estudios de Horror y Fantasía, AC”.
Me acordé de aquella tarde en que el escritor me puso tapones de silicón en los oídos y en su habitación nos dimos sin necesidad de decir palabra alguna; imaginándolo comencé a tocarme, recordé claramente la forma en que me sujetó las manos, levantó mis piernas con sus hombros y cómo me rasguñó las nalgas cuando por fin se vino; me acordé del olor a libros viejos que tiene su casa y de cómo me daba por comprobar su tremenda erección. Dos semanas me hizo sentir verdaderamente especial, pero mi escritor es de los hombres que le encuentra algo lindo a todas las mujeres. Probablemente por eso escribe poemas, por eso llora en la cama, por eso de pronto desaparece en su soledad y por eso a veces es simplemente imposible dar con él.
Decidida me paré por mi vibrador al closet y cuando ya iba a mi cama a recordar viejos tiempos, escuché un ruido como de refrigerador que se cierra. Después, silencio. Mi parte caliente se estremeció deseando que con esa mini-masturbada el escritor se hubiera tele transportado… pero la paranoia me enfrió y me hizo pensar luego, luego, en un ladrón. Salí de mi cuarto asustada y con el vibrador en mano. Otra vez silencio, absolutamente nada.
Me dio miedo el miedo. Me detuve respirando hondo y odié mi parte temerosa, paranoica y medio loca. Pensé que yo ya había superado la estupidez de sentirme desvalida por quedarme completamente sola en casa. Regresé a mi habitación tratando de encontrar calma y me puse a leer más sobre el personaje. “Edgar Allan Poe, inspirador de los escritores malditos; creador del género policiaco y la figura del detective”. El ruido se oyó otra vez, ahora sí, seguro, venía de la cocina. Por inercia volví a tomar el vibrador. Descalza y sigilosa me moví como un gato recapacitando cómo llegar a los cuchillos filosos, imaginé un enorme charco de sangre y mi cuello degollado. “Tranquila, respira hondo”, me dije muchas veces dudando si debía hablarle por teléfono a la policía, al vecino fotógrafo o a Victoria. Seguí caminando y un golpe en la mesa se hizo evidente. Con el vibrador como arma en alto pregunté con un grito: “¿Qué haces aquí?” La explosión del vaso de leche contra el piso hizo que el vibrador se cayera de mis manos. Era mi hija Marcela la que estaba ahí . Gritó con todas sus fuerzas y , por supuesto, que también grité yo.
Los vidrios del vaso regados en el piso no dejaron que mis pies descalzos se pudieran mover. Traté de distraerla, sacarla pronto de la cocina, nos atacamos de la risa. No tenía caso explicar nada.
Nos fuimos a dormir juntas a mi cama, mientras ella descansaba, yo me quedé por horas jugando al miedo leyendo cuentos de Edgar Allan Poe.
|